Café Cortado

         

          Al verter el contenido sobre la espuma del café, el azúcar formó, sarcásticamente, un corazón.

          Mientras observaba como iba empapándose cada grano, de a poquito, en cámara lenta, como si se tratara de un antiguo y eficaz método de tortura inquisitorial, me percaté de la metáfora cruel, del esperpéntico paralelismo entre nuestro final y aquella simple escena cotidiana.

          Cuando el azúcar terminó de precipitarse al fondo de la taza, lo removí concienzuda y lentamente con la —vana— esperanza de que tu recuerdo se disolviera igual en mi memoria.

7 comentarios para “Café Cortado”

  1. Sí, amigo mío.
    Entonces seguro que desapareció, pero endulzó. Y dejaste de verla pero empezaste a sentirla.
    Mejor la sacarina en pastillas, que va directo al fondo y…no engorda.

    Es un texto muy bonito. Gracias otra vez, ya se te echaba de menos ;)

  2. Seguiré tu consejo sobre la sacarina… así deja uno de comerse la cabeza. Aunque tal vez sea mejro el café solo, y como -dicen- debe de tomarse (o un retinto como se dice en colombia): amargo, espeso y caliente: como la vida misma.
    Saludos y gracias por tu visita

  3. Sobretodo me sobra el sobre,
    para sosegar mi soberbia,
    no quiero una sobredosis,
    ni pretendo un soborno,
    lo mio es un sorbo SOLO!

    …o toda una sugar .

  4. Vana esperanza siento decir.
    Caliente
    Amargo
    Fuerte
    Espeso

    Vaya, vaya… M.K.

    Saludos. Jose.

  5. Hubiera agradado a Calvino, Carlitos. Cojonudo. José: Eso me suena mucho, del Siglonario. jejejejejejeje.

  6. Alexis: ¿El Siglonario? ¿Y quien dijistes que era el autor? En otro comentario me declaré ignorante y no era por retórica. Esa frase sobre el café se la oí a un amigo colombiano, si te refieres a eso. Si no es eso no tengo ni puta idea de qué hablas.

  7. Re-genial amigo mío.

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