Carta de Henry Miller a Anaïs Nin

         

          Quiero decir que no puedo ser absolutamente leal, no está dentro de lo que soy capaz. Me gustan las mujeres, o la vida, demasiado… No sé cual de las dos cosas. Pero ríe, Anaïs. Me encantaría oírte reír. Eres la única mujer que tiene un sentido de la alegría, una sabia tolerancia; no, es más, parece que me instas a que te traicione. Por eso te amo. Y ¿qué es lo que te lleva a hacer eso, el amor? Es hermoso amar y ser libre al mismo tiempo.

           No sé lo que espero de ti, pero es algo parecido a un milagro. Te voy a exigir todo, hasta lo imposible, porque me animas a ello. Eres realmente fuerte. Me gusta incluso tu engaño, tu traición. Me parece aristocrático (¿suena inapropiada la palabra aristocrático en mi boca?).

          Sí, Anaïs, pensaba en como traicionarte, pero no puedo. Te deseo. Quiero desnudarte, vulgarizarte un poco… no sé, ay, lo que me digo. Estoy un poco bebido porque tú no te encuentras aquí. Me gustaría dar una palmada y Voilà, ¡Anaïs! Quiero que seas mía, usarte, follarte, enseñarte cosas. No, no siento aprecio por ti, ¡no lo permita Dios! Tal vez quiera hasta humillarte un poco, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué no me arrodillo ante ti y te adoro? No puedo, te amo alegremente ¿Te gusta eso? Y querida Anaïs, soy tantas cosas. Ves solamente las cosas buenas ahora, o al menos eso es lo que me haces creer. Quiero tenerte al menos un día entero conmigo. Quiero ir a sitios contigo, poseerte. No sabes lo insaciable que soy, ni lo miserable, además de egoísta.

          Me he portado bien contigo. Pero te advierto, no soy ningún ángel. Pienso principalmente que estoy un poco borracho. Me voy a la cama; resulta demasiado doloroso permanecer despierto. Soy insaciable. Te pediré que hagas lo imposible. No sé lo que es. Probablemente tú me lo dirás. Eres más rápida que yo. Me encanta tu coño, Anaïs, me vuelve loco. Y tu manera de pronunciar mi nombre. ¡Dios mío, parece irreal! Escucha, estoy muy ebrio. No soporto estar aquí solo. Te necesito. ¿Puedo pedírtelo todo? Puedo ¿Verdad? Ven enseguida y fóllame. Descarga conmigo. Rodéame con las piernas. Caliéntame.

 

Henry y June. Anaïs Nin (Diario íntimo)

7 comentarios para “Carta de Henry Miller a Anaïs Nin”

  1. A vueltas con nuestro viejo sátiro, borrachín y moroso. Si me das a elegir, Carlos, prefiero a Anaïs Nin. Pero si prefieres al calvo, estás en tu derecho. jejejejejeje.

  2. Pero pero….y éste quién es?
    Era muy feliz cuando sin complejos asumía y admitía mi ignorancia, pero escribes esas cosas y derrumbas mi felicidad.

    Un nuevo héroe. Adiós Teniente Ripley, hola…esteee…

  3. Lisandro: ni puto caso. Pasa de Henry Miller. Léete a Anaïs Nin, es lo único realmente imprescindible que produjo Miller en toda su vida de borrachera, fanfarronería y puterío. Para eso, Bukoski. De Nin, te recomiendo los diarios y Delta de Venus (este último, para leer en compañía o con una sola mano. En tu caso, mejor la compañía).
    Un besote, hermano, y no te dejes contagiar por las obsesiones de CAfeñ… jejejejejejejejeje.
    No te enfades, Carlos, pero siempre pensé que sobrevalorabas un poco a Miller, hermano.

  4. Me encanta Anais Nin.
    Esta carta se ira a mi blog

  5. A todas nos gustaria ser Anais un poco, a todas nos gustaria perdernos un toque…es decir ser adoradas y putas a la vez.

  6. henry miller…un dios de la literatura, que cabeza y que corazon, cuanta fuerza hasta en una carta, el personaje justo para anais nin, macho y hembra en toda su escencia de artistas…

  7. Es hermoso amar y ser libre al mismo tiempo.

    Vidas ne llamas
    el vino de la vida
    la seducción
    el instinto
    Seguís siendo Anaïs aunque la firme Miller…

    Bueno cahrly, tambien ´para llevar…y te invito a la web: conr epseto claro…

    Por demás pondré un enlace desde el posteo atu blog.
    Un saludo cordial.

Escribe un comentario