La tintorerÃa
         Tengo dos trajes y una multa de tráfico; otra, claro.
         Confesiones aparte paso a relatar el relato, que dirÃa el filósofo mexicano.
         El viernes llevé el traje número dos a la tintorerÃa de unos grandes almacenes (ese nombre adjetivado que suele usarse para ser polÃtica y económicamente correcto y no decir El Corte Inglés) vestido con mi traje número uno.
         Por qué, sé que se estarán preguntando (o no?). Pues verás: más que nada porque sólo tengo dos? Y sobre todo porque si entras en unos grandes almacenes ÂÂ-léase El Corte Inglés (maldita publicidad gratuita)- vestido de traje y corbata te diviertes mucho, hasta un punto, parándote cada veinte pasos explicándole a la Maruja de turno que no, señora, que no trabajo aquÃ, que hay gente, incluso personas, que llevan traje y no trabajan ahÃ; y más que nada porque el de la tintorerÃa, cuando llegas a las menos cinco no pone tanta cara de “mira el hijoputa este a la hora que viene a traer el traje de los cojones. Pero, déjalo, pobrecito pringao seguro que trabaja aquà y no puede venir a otra hora”.
         Y ahora viene la parte triste. Asà que relájate y disfruta. Porque hoy es lunes, y después de recoger mi traje número dos vestido con mi traje número uno, al llegar a casa, mientras planchaba la camisa numero cinco, me entraron unas estúpidas ganas de irme a dormir: dejé la cerveza a medias, las papas a medio freÃr, la mujer a medio follar, para irme a la cama, con ganas de que sonara el despertador para re-estrenar mi traje tan como nuevo y cumplir como el caballero que nunca he sido con mi empresa, con la sociedad, con la seguridad social y hasta con el sindicato.
         Y que conste que mientras escribo esto no estoy llorando, aunque lo parezca.
Esta entrada fue publicada el Abril 13, 2008 a las 4:59 pm y archivada bajo Short Stories . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
Abril 14, 2008 a 12:46 am
Muy bueno el uso de los ordinales, amiguete. Eres un jodido tramposo. jejejejeje
Abril 14, 2008 a 11:34 am
Aunque no llores, deberÃas hacerlo alguna vez con el traje recien “tintoreado”. Es distinto…son lágrimas formales…nusé.
Con respecto a los ordinales, estoy totalmente de acuerdo, aunque no sepa lo que son
Un abrazo.
Septiembre 28, 2008 a 7:20 pm
Y este es de los buenos, pero eso, ya te lo dijo el maestro, “tu hermano del alma”