Buda’s Cockroach

                 

          Hubo de padecer en su alma la crueldad instigada por las demás creencias que lo condenaban hasta por un pensamiento remoto en su subconsciente.

          Llegó a Lhasa después de años de peregrinación y abstinencia, de cirios y flagelos, de estudio y comprensión.

          Es por eso que, aún hoy sigue sin entender la reacción del Dalai Lama cuando, hincado ante su querida presencia le confesó, convencido de su indulgencia: “Maestro, soy fumigador y amo a todos lo seres de la tierra”.

          Algunos monjes del templo, aún hoy, tantas reencarnaciones después, siguen relacionando ese acontecimiento con el supuesto suicidio del Dalai, el primero en la historia del Tibet.

6 comentarios para “Buda’s Cockroach”

  1. Interesante tu blog. ¿Cómo llegaste al mío?

  2. Jajajajajaja… que crack!

  3. De acuerdo con Pejooe:jajajaaaj… que “Cockroach”.
    Dos besos Don Carlos

  4. Muy bueno de verdad…

  5. Jajajja…q bueno….a ver…los monjes budistas no se suicidan, abandonan su cuerpo…imagínate q nivel….jajajajja, claro q eso dicen….
    Besos

  6. Carlos de la Fé Dijo:

    Ya está enlazado, pero vale la pena repetirlo… Alberto Montt

    http://www.dosisdiarias.com/2008/09/2008-09-01.html

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