Buda’s Cockroach
Hubo de padecer en su alma la crueldad instigada por las demás creencias que lo condenaban hasta por un pensamiento remoto en su subconsciente.
Llegó a Lhasa después de años de peregrinación y abstinencia, de cirios y flagelos, de estudio y comprensión.
Es por eso que, aún hoy sigue sin entender la reacción del Dalai Lama cuando, hincado ante su querida presencia le confesó, convencido de su indulgencia: “Maestro, soy fumigador y amo a todos lo seres de la tierra”.
Algunos monjes del templo, aún hoy, tantas reencarnaciones después, siguen relacionando ese acontecimiento con el supuesto suicidio del Dalai, el primero en la historia del Tibet.

Julio 15, 2008 a 2:39 pm
Interesante tu blog. ¿Cómo llegaste al mío?
Julio 16, 2008 a 1:19 pm
Jajajajajaja… que crack!
Julio 17, 2008 a 10:19 am
De acuerdo con Pejooe:jajajaaaj… que “Cockroach”.
Dos besos Don Carlos
Julio 18, 2008 a 2:22 am
Muy bueno de verdad…
Agosto 4, 2008 a 9:39 pm
Jajajja…q bueno….a ver…los monjes budistas no se suicidan, abandonan su cuerpo…imagínate q nivel….jajajajja, claro q eso dicen….
Besos
Septiembre 22, 2008 a 1:18 pm
Ya está enlazado, pero vale la pena repetirlo… Alberto Montt
http://www.dosisdiarias.com/2008/09/2008-09-01.html