Ubi Sun

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.

           Dónde estarán los amigos de ayer… dónde estarán, a un lado de mi piel…

          O acaso no recuerdas los primeros besos, por no decir el primero. Aún tengo el sabor y la sensación del último, sin mentiras, sin piedades, sin verdades, sólo con labios (com-partidos, mordidos)

          Y aquel poema que regresa una y otra vez; aquella canción cuya melodía no puedes arrancarte de la memoria ni del olvido, ese estribillo que te viene a la mente, traicionero y salvador, el secuestrador de momentos peligrosos e inevitables, entre copas, entre sábanas.

          La primera excusa, la primera mentira, la segunda, el primer te quiero y el último Te Amo, el vértigo y las ganas, el todo o nada; lo que me contaste aquella noche, la gota de vino resbalando por la copa mojando tu pantalón de lino blanco emborrachando tu piel y mis ganas.

          Tu pelo, tus ojos, tu pasado, tu futuro y mi porvenir, nuestra vida con o sin. Si tiramos la moneda al aire, júrame que será siempre y nunca, que no te dará igual cara o cruz, que me besarás y me callarás y me calmarás y me amarás sólo hasta ese instante en que dejes de hacerlo y te maldiga y vuelva a proponer para el Nobel de la paz al señor inventor de las navajas afiladas.

          Ubi sum? es, est, sumus, estis, sunt?

          Dónde si no es ahora y ya…

13 comentarios para “Ubi Sun”

  1. Sin excusas, sin mentiras primeras o segundas,
    ¡quién fuera amigo de ayer para que esperen tu llegada!
    ¡Quién fuera moneda para elegir la cara adecuada en cada momento!
    ¡Quién fuera rodaja de limón, botella o vaso,
    y permitíeses acariciar todo “tu tacto”!.
    ¡Ay, quién fuera!
    Soñemos
    Quedémonos en los besos y en el te amo.
    ¡Ay, quién pudiera!

    Carlos, palabras encadenadas adecuadamente. LLenas, palabras llenas…, (llanas, esdrújulas..).
    Precioso. Ten cuidado: te van a leer y publicar …

  2. Carlos de la Fé Dijo:

    Crees?
    Al menos en estas hojas virtuales no contribuimos tanto al calentamiento global ni a la deforestación…
    Qu tengan cuidado, pues, ellos, no? sean quienes sean…
    Gracias…
    Aprovecharé que el capitalismo cruel me obliga a suicidarme por unos días para seguir haciendo estas cosas y otras.

  3. Yo soy quien libre me vi,
    yo, quien pudiera olvidaros;
    yo só el que, por amaros,
    estoy, desque os conoscí,
    “sin Dios, porque en vos adoro,
    sin vos, pues no me queréis;
    pues sin mí ya está de coro
    que vois sois quien me tenéis.
    Assí que triste nascí,
    pues que pudiera olvidaros.
    Yo só el que, por amaros,
    estó, desque os conoscí,
    “sin Dios, sin vos, y mí”.

  4. Sigamos con las coplas (bonita palabra) a la muerte de Don Rodrigo Manrique:

    Y pues vemos lo presente
    cómo en un punto s’es ido
    y acabado,
    si juzgamos sabiamente,
    daremos lo no venido
    por passado.
    No se engañe nadie, no,
    pensando que ha de durar
    lo que espera,
    más que duró lo que vio,
    porque todo ha de passar
    por tal manera.
    Nuestras vidas son los ríos
    que van a dar a la mar
    que es el morir;
    allí van los señoríos
    derechos a se acabar
    y consumir;
    allí los ríos caudales,
    allí los otros, medianos
    y más chicos,
    allegados son iguales
    los que viven por sus manos
    y lo ricos.

  5. El comentario de antes para los amigos q no estuvieron, los míos, los tuyos….los suyos!;)

  6. Antes de marchar,
    para esos amigos que están
    y los que estuvieron, los míos, los de siempre, los nuevos.

    “YO SOY

    mis alas?
    dos pétalos podridos

    mi razón?
    copitas de vino agrio

    mi vida?
    vacío bien pensado

    mi cuerpo?
    un tajo en la silla

    mi vaivén?
    un gong infantil

    mi rostro?
    un cero disimulado

    mis ojos?
    ah! trozos de infínito.”

  7. Carlos de la Fé Dijo:

    Hay gente buena, gente mala (sí, incluso de nacimiento, o de chiquitos) y hay incluso algunos que se merecen tener amigos como yo, y eso, habitualmente, es algo que siempre terminan por echarte en cara.

  8. Piel Canela Dijo:

    Donde estarán?
    A un lado de tu Piel … siempre.

    “…el rincón que escondió mis
    secretos de ayer..
    cuanto gané, cuanto perdí
    cuanto de niño pedí, cuanto de grande logré
    que es lo que me ha hecho feliz.
    que cosa me ha de doler…”

    http://www.youtube.com/watch?v=NU7kstqVFIs

    Muchos recuerdos con tus palabras Carlos:
    Gracias también por las palabras y las lágrimas a quien ha dado tantas satisfacciones. Así lo pienso…así lo siento, es lo justo.

    Tu sAbes… beSOS, mas de muchos.

  9. Carlos de la Fé Dijo:

    Con tus lágrimas y el sudor de una piel más que salada nos viene valiendo madres el limón y los piches recuerdos, a noser que sean una excusa del aquí y ahora y mañana.

  10. Piel Canela Dijo:

    Carlos: Cuando se siente tanto, se llora y se ama no hay excusas del aqui, ahora ni mañana.. los recuerdos sólo en un lugar especial., el presente abrázalo con el puño abierto en el lado izquierdo de tu pecho, dentro muy dentro…fuerte, muy fuerte, sabes que es lo justo para ti…que has sabido vivir y hacer vivir… gracias otra vez.

    Dónde? aqui o allá.. si no es ahora, pero YA!

    beSOS….muchos mas de muchos
    Tu sAbes….

  11. Carlos de la Fé Dijo:

    Besos

  12. Se encontraron tras meses sin verse. Fue un acto casual. Dormía en su cama de ventana abierta con cortinas de lino mecidas por el susurro de la noche. Plácidamente descansaba, en ese no sentir del sueño, salvo que sueñes.
    Y de repente, lo oyó. No podía dar crédito que volviera a ocurrirle. No esta noche, no. Necesitaba del descanso. Por favor, que se marche, no quiero sentirlo ahora, no prestaré atención a su movieminto sigiloso. Sé que lo hace para molestarme. Siempre es igual. Cierro mis sentidos, cierro mi mente…me concentro en este pensamiento, pero ni aún así consigo expulsarlo.
    Su soniquete me persigue y aniquila. Debo deshacerme de él. ¡Quiero descansar ya!
    Abro los ojos y observo cuidadosamente, con sigilo lo que acontece a mi alrededor. ¡Sí, por fin!: lo veo…Esta vez no se me va a escapar. ¡Lo voy aniquilar!.
    Pero, no: ¡zas!, se escabulle y vuelvo a perder su rastro. Su zumbido me atraviesa el tímpano…¡Maldito mosquito, no me has dejado morir!

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